Un junio extraordinario

A finales de junio de 2017, recibimos una llamada del Servicio de Planificación en la que nos informaron de la posibilidad de participar en un proyecto de innovación sobre el adelanto de la evaluación extraordinaria. Dado que este tema había surgido en alguna reunión de equipo y se había debatido ampliamente en las juntas de evaluación de septiembre, decidimos unirnos al proyecto. A lo largo del curso 2017-2018 los directores de los 7 institutos de Ciudad Real que participamos en el primer año del pilotaje, nos reunimos en varias ocasiones con el Servicio de inspección provincial para realizar una puesta en común de las dificultades que iban surgiendo, los problemas que se planteaban en las CCPs o en los Claustros y comentar las decisiones organizativas que íbamos tomando. La mayoría coincidimos en “romper” la organización del instituto y, adaptándonos a las características cada centro, proponer una reestructuración del tiempo, el espacio y las personas.

Nuestro centro formaba parte entonces del programa “TransFormación” del CRFP y gran parte del claustro estaba en plena formación sobre Aprendizaje Basado en Proyectos por lo que, desde el punto de vista metodológico, ésta era una excelente oportunidad para poner en práctica los proyectos que estaban en fase de germinación.

Después de la segunda evaluación analizamos los datos de los 3 últimos años en las sesiones de la primera, segunda, la ordinaria y la extraordinaria para ver el porcentaje real de suspensos, no presentados y aprobados con el fin de determinar el número de profesores necesarios por nivel, grupo y las posibles uniones de grupos. En las CCP se comentaron aspectos como qué hacer con los aprobados y lo suspensos, qué temas y proyectos tratar, utilizar el grupo de ABP para trabajar con distintos departamentos y niveles. Partimos de las premisas siguientes para configurar el mes de junio:

  • Todos los profesores siguen impartiendo clase, del 4 al 25 de junio, a sus alumnos suspensos en la ordinaria para facilitar la recuperación y asegurar la evaluación continua.
  • Debido al hecho anterior, que nuestro claustro considera prioritario, establecemos franjas horarias con dos o más profesores del dpto. En el caso de los dptos unipersonales, se apoya al profesorado con miembros de dptos afines.
  • El número de horas lectivas no varía en los grupos.

Con el fin de hallar un equilibrio entre las horas lectivas de cada profesor y la ratio del alumnado, unimos grupos según las necesidades planteadas por cada departamento. Como la idea era trabajar por proyectos con los alumnos que no debían recuperar, se crearon grupos internivelares y alguno pluridisciplinar.

Por ejemplo, en 1º de ESO en Lengua y Literatura se agruparon 1º B y D debido al número de suspensos y se dividieron los alumnos en “Clase de Refuerzo” y “Taller de teatro”. En 1º A y en 1º C se hizo lo mismo. En materias como Educación Física o Francés, los departamentos no solicitaron agrupamientos. En 4º de ESO y 1º de BTO, Latín y Economía estuvieron trabajando en un ABP y solicitaron que se agrupasen y se hiciesen coincidir las horas de 4º y 1º BTO.

El análisis comparativo de los aprobados y suspensos en la ordinaria y la extraordinaria desde el 2015 mostró que el número de aprobados por materia en la extraordinaria era prácticamente el mismo si se hacía en junio. ¿Benefició al alumnado adelantar la extraordinaria? Sí, ya que al dato que hay que prestar atención es al del número de alumnos que con 5 o 6 suspensas en junio, promociona al curso siguiente. Este tipo de alumnos, con la extraordinaria en septiembre, al menos en nuestro centro, tomaban la decisión de repetir y ni siquiera se presentaban en septiembre.

El principal reto al que nos enfrentamos fue el mantener más allá de la primera semana a los alumnos aprobados en los talleres y proyectos diseñados. El hecho de que las faltas de asistencia en Delphos no se pudiesen grabar porque los alumnos ya estaban promocionados, no ayudó en absoluto a hacerles venir al centro.

En el curso 2018-2019, con la experiencia del curso anterior, sin saber aún si el calendario con la extraordinaria en junio se iba a implantar y tras haber escuchado a todos los sectores de la comunidad educativa, decidimos no cambiar horarios en junio. Esto no significa que no se hiciesen talleres ni que no se uniesen grupos, simplemente priorizamos las actividades de ampliación y las de refuerzo.

Al finalizar los dos cursos del Pilotaje de la Extraordinaria, el grado de satisfacción en la comunidad educativa es alto. Las familias valoran el no tener que recurrir a las clases particulares en verano ni estar pendientes en septiembre de los exámenes, matrícula o de saber cúal va a ser la opción para el curso siguiente. Los profesores aprovechamos el inicio de septiembre para realizar formación en el centro y planificar el curso nuevo tranquilamente y los alumnos tienen la garantía de ser evaluados por su profesor en la extraordinaria y tener un buen plan de trabajo individualizado.

En el siguiente vídeo se encuentra el corto ganador del concurso de cortos extraordinarios realizado en los talleres de Lengua y Literatura de junio 2018:

En el siguiente vídeo, hay un resumen de la estancia de un grupo de 25 alumnos en Whitley Bay participando en un curso de inglés:

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