“Cine en las aulas: realidad o ficción”. IV Jornadas de Cine y Educación CIBRA.

Nos acercamos al Matadero Lab, un espacio que se encuentra entre las dependencias del recinto del IES Sefarad, y que alberga los actos de extensión cultural del instituto. Nos espera Óliver Garvín, coordinador de las Jornadas de cine en las aulas, celebradas en el marco de CIBRA. Le preguntamos sobre el objetivo de las jornadas: “La alfabetización audiovisual es una de las grandes apuestas de CIBRA” nos indica Garvín, que, a continuación destaca el objetivo del festival de conseguir que el cine se adentre en las aulas como recurso didáctico. Este propósito es, en realidad, el principal motivo de las cuatro ediciones en que se han celebrado estas jornadas. Las tres precedentes, han tenido lugar en el marco de la Universidad regional y han ido destinadas al alumnado de Grado de Magisterio. Este año “es el primero en que tenemos el apoyo de la Consejería, del Centro Regional de Formación del Profesorado, lo que nos ha permitido contar con cineastas que cuenten a los docentes qué es el cine para ellos, y la manera en que el cine podría emplearse como instrumento educativo”, señala Garvín, con la convicción que le aporta su larga experiencia como educador y como cineasta que ha conseguido fundir ambos planos.

Entre la tenue luz del auditorio, Óliver Garvín subraya, con el orgullo de quien alcanza un logro largamente esperado, que este año, las jornadas han contado con nombres como Fernando León de Aranoa, Lola Salvador, Sol Carnicero y Daniel Guzmán. “Entre ellos, hay lazos por la relación que mantuvieron entre sí, en el pasado, como docentes y alumnos “, puntualiza Garvín, que muestra un especial interés en destacar la importancia de que grandes nombres del cine español hablen a profesores y maestros desde su experiencia como formadores y aprendices. A estos nombres, se han sumado los de Fernando Lara y Mercedes Ruiz, dos representantes de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, que forman parte de la mesa en que se está analizando el estado de la cuestión de la educación y el cine en España, mesa en la que también tienen representación miembros del profesorado, de la producción y de la distribución. Se trata de una iniciativa de la que espera que salga una propuesta para que el cine se incorpore a una futura ley de educación en España.

El cine como herramienta didáctica

“La mayor parte de los organizadores de CIBRA somos docentes. Somos personas que creemos que el cine debe entrar en las aulas, y debe hacerlo de la mano del profesorado. Por eso, siempre hemos querido llegar al mayor número de docentes posibles para formarlos sobre cómo trabajar el cine en las centros educativos”, dice Garvín, que defiende, apasionadamente que “la narración audiovisual es una posibilidad de comunicación muy poderosa, con un alcance muy amplio”.

El marco vetusto del IES Sefarad, y la perspectiva del Puente de San Martín, y de la Puerta del Cambrón crean una escenografía y una atmósfera que parecen el marco perfecto de encuentro entre la potencia visual y el poder de sugestión del cine y, el estímulo y la satisfacción de la curiosidad de la educación. Con ese encuadre, Garvín relata, satisfecho, pero también con la ambición de quien espera seguir avanzando en ese propósito de unir cine y educación, que durante los cuatro años en que se han celebrado las jornadas de cine y educación en el curso de desarrollo de CIBRA se ha cooperado con la plataforma Cero en Conducta para llegar a alumnado del grado de Magisterio. La finalidad es que el cine llegue a los docentes y sea recibido como una herramienta didáctica de primer orden. “El objetivo es que el alumno llegue a ser creativo y que emplee, para dar cauce a su creatividad, el lenguaje audiovisual”.

Pero no se trata, únicamente, de asumir un aprendizaje de carácter técnico, sino también de saber que se necesita la colaboración del conjunto para llegar al objetivo final. Se trata de potenciar el trabajo en equipo, de saberse dependiente del esfuerzo del compañero y del apoyo mutuo que se pueda prestar para la consecución del objetivo final. “Las relaciones que se dan en el cine son una herramienta poderosísima de captación de atención y de motivación del alumnado, para despertar un interés donde no lo había por cualquier asignatura”, defiende el coordinador de las jornadas.

Concluimos nuestro acercamiento a estas jornadas de cine en las aulas con la idea de que, en la edición de este año, se ha logrado, de verdad, abrir un camino de cooperación entre la Administración educativa regional y el Festival del Cine y la Palabra, como paso previo a una verdadera formación audiovisual del profesorado que represente un despertar de aficiones y vocaciones entre el alumnado.   

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